lunes, 22 de diciembre de 2014

VUELVE NAVIDAD



Amigas, volvemos a estar en Navidad...Sin darnos cuenta ha pasado un año más.
Dicen que son fiesta de alegría, de regalos, de consumismo.
Dicen que este año va mejor, que los comercios arrancan con más ventas...Que es lo que debemos hacer para levantar el país, comprar, consumir... Yo me pregunto: ¿Quien puede ir de compras, hacer regalos ... gastar? Serán los que tienen un buen trabajo con sueldo digno o echando mano si queda algún ahorro... Hay trabajadores que han visto como sus sueldos bajan y apenas dan para comer ,pagar la luz, el agua y el gas. También está toda esta  gente que no tiene ni esto. Personas que subsisten con la ayuda del banco de los alimentos que intenta cubrir las necesidades básicas de las familias que tienen todos sus miembros en el paro y además con niños ¡Que injusticia Dios!!
Que injusto es este país nuestro, donde los vividores y corruptos son valorados por los diligentes que nos "desgobiernan"  "España empieza a ir bien" . "La crisis queda atrás"  ¿A donde he oído estas frases y otras parecidas? Dios, ¿como no les cae la cara de vergüenza...?  ¡Sencillamente porque no tienen!!
De todas maneras amiga/os sin olvidar a las personas que sufren e intentando ayudar, os deseo unas buenas fiestas. Que el Niño del que recordamos su nacimiento en estas fechas, nos traiga más amor hacía nuestros hermanos, justicia y paz.



Mi corazón no olvida a todos los seres queridos que han marchado... Su silla estará vacía un año más...Pero allá donde estén seguro que nos sonreirán .
Gracias a todas las que pasáis por mi rincón y me obsequiáis  con vuestros comentarios y vuestra amistad
reser.

sábado, 25 de octubre de 2014

REGALO DE OTOÑO

Durante el verano. mi familia, espera la lluvia con ilusión. Si llueve, quiere decir abundancia de setas.
Somos personas a las que les encanta el bosque, la montaña. Hace muchos años que somos muy aficionados a la busca de hongos.
Cuando nos casamos mi marido y yo, y , después los demás hermanos de él, cada sábado por la noche nos reuníamos en casa de mis suegros (grandes personas) para decidir donde se iría al día siguiente a recolectar setas. Todos daban su opinión de cual sería el mejor bosque. El domingo, bien de mañana, subían a los coches contentos e ilusionados (generalmente los hombres ya teníamos niños pequeños y las mujeres nos quedábamos) hasta llegar a la montaña y seguir andando por el bosque entre matorrales, arboles y zarzas en busca de las setas más apreciadas: robellones, llanegas, mojarnon, vinosas, pabraços, etc. etc.


Hoy en todos los bosques de la comarca, tienen marcados los sitios donde más llanegas se hacen  ( generalmente , estos hongos salen en grupos)

A pesar que los bosques van cambiando, ellos  se desvían pocos metros del sitio que tienen marcado en la memoria  . Todas las llanagueras tienen su nombre  y cuando hablan de ellas todos saben cuales son y donde están situadas.
                                     

Mis suegros se fueron hace años, la familia ya no se reúne, pero seguimos saliendo juntos cuando podemos Desde que los niños crecieron también vamos las mujeres.   
Esta semana hemos ido mi marido y yo solos. Salimos temprano y hace viento. Mientras vamos por la carretera el sol quiere salir, el cielo se tiñe de un rojo maravilloso con nubes de formas caprichosas que hacen soñar y alegrar el alma. 
Subimos y bajamos montañas. nos pinchamos y arañamos las manos pero, ni lo notamos. Solo tenemos



manos para recoger estas preciosas flores que nos regalaba  la madre naturaleza. Así hasta que casi  no puede mi marido con la cesta (solo llevamos una, el bosque está muy seco y no pensamos encontrar).


Cuando llegamos a casa a ...¡Regalar! Repartimos, pues no sabemos que hacer con tantas.
En fin, cada época tiene sus cosas buenas HAY QUE DISFRÚTALAS ¿no os parece?
Hasta otra, amigas. Gracias a todas las seguis visitando este rincón. Perdonar si no sé expresarme bien.
reser

lunes, 15 de septiembre de 2014

TRANSFER

Se acabaron las vacaciones y todo vuelve a su rutina. Hoy los niños vuelven al cole y a los institutos. Ellos que tienen este tesoro que son las escuelas, que aprovechen las enseñanzas de sus maestros que con mucha ilusión, esperanza y entrega, también empiezan el curso.
Me encantan las cosas que pone Marta en su blog. A pesar que hace mucho tiempo, ella amablemente, me explico como se hacia la transferencias de imágenes, no me salia..
Ha pasado un tiempo desde entonces pero, yo soy muy cabezota y decidí volver a probar.
Hoy me hace ilusión de enseñaros los resultados que he obtenido en estos pequeños trabajos. Tienen muchos defectos, pero he conseguido hacer la transfer.



Esta botella en blanco y negro ha sido la primera, la pinté de blanco y  transferí las imágenes, después de seca le dí pintura gris con esponja, por ultimo dos manos de barniz mate.





Esta amarillita me la trabaje un poco más. Los dibujos como veis son en color. Le puse unas hojitas de flores secas en el lado de la botella que me quedaba vació y en el tapón le coloqué una flor echa con cascaras de pistachos. También la terminé con capas de barniz. A pesar de sus  defectos ¡me gusta!


Bueno, esto es una prueba, pensé ¿como quedaría un lienzo con esta técnica? Como siempre digo soy muy negada para el dibujo ( y eso que me encantaría saber dibujar) ¡aquí veis el resultado!. Le puse también estas hojas de  flores seca que le dieran un poco de color al gris.
Porque pienso que por muy gris tengas el día en algún rincón, si lo buscas, queda algo de color para alegrarte.
Gracías a todas por seguir entrando y dejando comentarios, es un gran aliciente para seguir. Espero que a pesar de los defectos os guste un poquito.
reser


viernes, 11 de julio de 2014

PASANDO EL TIEMPO



Después de varios días de estar con la pierna inmovilizada vuelve la libertad. Eso de no poder moverme me desesperaba. ¡La inactividad no va conmigo! Lo único que me dejaban hacer era la comida, a pesar  que ami marido es un "manitas" se le da muy mal la cocina. La plancha tampoco es su fuerte. Un par de veces han planchado mis hijos y otras una chica que me ayuda. 
¡Esta vez me deje mimar! Pensándolo bien, de vez en cuando también nos lo merecemos
Pero como he dicho no puedo estar sin hacer nada, así que para matar el tiempo leía, y sobre todo hice ganchillo. Es una labor que me  relaja. Al tener que estar atenta al modelo y contar puntos hace que me vaya olvidando de todo.
Eso es lo que os quiero enseñar en esta entrada:



Este es que hice primero, después de la operación.Ya tiene dueña. En el almuerzo de final de curso de gimnasia se lo regale a la monitora, una joven que le encantan las cosas echas a mano. ¡La gusto mucho! 


Este, lo acabé anteayer. Lo he tejido en estos días que no me dejaban casi moverme del sillón. Todavía no tiene dueña pero no dudo que cuando lo vean más de una lo querrá. 
Ya que hoy va de ganchillo, también os enseño estas toallas que le regalé a mi hija en abril que fue su cumpleaños:



Pero también quiero que veáis el regalo que me han hecho, es toda una obra de arte echa a patchwok por mi amiga Rosa. ¡Me encantó y me emocionó!! Siempre le digo que tiene MANOS DE HADA ¡juzgar vosotras! Miles de gracías, amiga.



Por hoy no os canso más. Gracias a todas por seguir estando conmigo.
reser


miércoles, 11 de junio de 2014

CAROL Y EL ROSAL

 Hola amigas, hace días que no paso por mi rincón. hoy lo hago para traeros un nuevo cuento. Espero que os guste un poquito:

CAROL Y EL ROSAL
Jacinto es un señor jubilado que vive de una pequeña pensión, pero es feliz.
Dedica el mayor tiempo del día a sus nietos y al pequeño huerto que tiene cerca de su casa. Allí cultiva las verduras y hortalizas que necesita la familia; hay también árboles frutales y un hermoso jardín. En primavera y en verano es una gozada pasear por este vergel.
                            

El sr. Jacinto tiene tres nietos. Carlos es el mayor, tiene 14 años y ya va al instituto; le sigue Inés, de diez años y, después, Carolina, a quien todos llaman Carol, que tiene 7 años. Esta es introvertida, pero muy cariñosa y está loquita por sus abuelos, le encanta verlos trabajar en el huerto y admira las bonitas flores del jardín.





Cuando Carol tiene fiesta de la escuela le gusta ayudar a su abuela María a cortar todas las flores secas de los rosales para que siempre luzcan hermosas sus rosas. Les habla cual si fuesen sus amigas. Todas las flores cuando la ven llegar desprenden sus aromas para darle la bienvenida.

                                


Hace tiempo que no llueve. El caudal del río que pasa por el pueblo empieza a bajar. La gente espera que no acabe la primavera sin que las nubes traigan el agua que empieza a escasear. Pero nada, los días pasan y no cae ni una gota.
El verano sigue siendo seco. Empieza a faltar el agua en las casas. Jacinto tiene que dejar de regar las flores. Lo importante es que no se pierda lo sembrado en el huerto, piensa. Así que las plantas se van secando, solo resisten tres vigorosos rosales.



Carol ve con tristeza cómo está todo de reseco.
-Abuelo, ¿riego un poco los rosales?
-No, Carol, no tenemos agua. Si la gastamos para las flores nuestros vecinos no podrán regar su huerto. De los frutos del huerto se come, mi niña, de las flores no. ¡Lo primero es lo primero!
                                                   



El rosal rojo y el amarillo van resistiendo pero, el más hermoso, aquel rosa fucsia que no tiene espinas y que huele tan bien, cada día se le ve más débil. La niña lo contempla con pena. ¡Le parece que el rosal le pide agua! Siente dentro de ella la sed del rosal.
¡Carol toma una decisión! Cada mañana sale un poco más temprano de casa y antes de ir al cole pasa por el huerto, le da los buenos días al rosal y le vacia su botella de agua. Le acaricia las hojas y le dice en voz baja:
-Es poquita el agua que te puedo dar pero más vale esto que nada. Si al menos lloviera…
Las rosas agradecen a Carol su cariño y esparcen alrededor de ella un suave perfume que tiene a todos muy intrigados.
Las semanas van pasando. El huerto también padece sed.
Sentada en su clase, Carol mira al cielo por la ventana. Ve pasar una pequeña nube. Con el pensamiento le habla así:
Ya sé que eres muy pequeña, nube, pero si llamas a tus hermanas podéis dejar caer una buena lluvia. Mi rosal se está muriendo de sed y el huerto de mi abuelo también. ¡No quiero que muera mi rosal!

                                 

La señora maestra le llama la atención:
-Carol, no te distraigas, aquí se viene a estudiar; si no pones atención, cuando te pregunte no podrás responder.
Con un suspiro la niña hace caso a la maestra… Más de repente, se oye un gran trueno y una fuerte lluvia empieza a regar la calle. Una emoción enorme llena el corazón de Carol… la nube ha llamado a sus hermanas.
Contenta y feliz, al salir de clase, siente que la lluvia moja su pelo y su cara. Sale corriendo para ir a visitar a su rosal, que al verla parece que sus marchitas rosas le sonríen con alegría.
                                        

 Y, aunque han pasado años, el rosal rosa fuerte que no tiene espinas todavía vive y sigue extendiendo sobre Carolina el suave perfume que a todos tiene intrigados.


Fin


Amigas, os estoy dando mucho la lata con tanto cuento. Haber si me reinvento y cambio de tema.
Muchas gracias por seguir visitando este rincón.
Hasta pronto.
reser

sábado, 29 de marzo de 2014

DESDE MI ESTRELLA



Desde mi estrella contemplo la tierra.
¡Qué diferente es de cuando subí!
Entonces aún era un planeta azul…

Ahora, apenas es una esfera gris.
Los hombres buscan desesperadamente otro mundo para no extinguirse.


Hay momentos que pasan entre mi energía, recuerdos de mi existencia allá abajo, ráfagas de mi vida en la tierra. No hay sentimientos ni malos ni buenos…solo pasan.
Me llamo… mejor, me llamaba Jan. Nací en una familia humilde de campesinos en una pequeña aldea. Delante de la casa, al otro lado de la calle, teníamos un corral donde estaba la cuadra del macho, las porqueras, el gallinero y, en el patio, el carro.
Mi abuelo era el dueño de un campo de olivos que nos daba aceite para todo el año. El que sobraba lo vendía, así entraba algo de dinero en casa. Mi padre tenía una viña; en medio de ella, había una barraca. ¡Nos encantaba ir a la viña con el carro tirado por el caballo gris! ¡Me parecía tan grande y  era tan bueno!
Éramos tres hermanos, Julia, Elia y yo. Yo era el mayor. A menudo, tenía que cuidar de las niñas pues nuestros padres tenían que trabajar, ya en el campo, ya vendiendo en los mercados de otros pueblos vecinos. No me gustaba quedarme con ellas porque la pequeña no hacía más que llorar; yo no sabía cómo consolarla.
Un día, Elia se puso muy enferma. Mi madre la llevó al hospital de la ciudad y allí pasó tres meses. Mientras, nosotros vivíamos con unas hermanas de nuestro padre. La enfermedad de mi hermana fue muy grave. Al salir del hospital, los médicos nos aconsejaron ir a vivir en plena naturaleza, donde el aire y el sol le devolverían la salud.
                    

Los medios de la familia eran precarios, no podían alquilar una casa en la montaña… Así que nos fuimos a vivir a la barraca del viñedo. Con nosotros nos llevamos a la perrita Luna, mi madre decía que nos haría compañía y nos cuidaría. Mi padre arregló un poco la vivienda. La pequeña casita constaba de una estancia que nos servía de dormitorio a todos y otra para comedor-cocina. Había lo mínimo, pero Elia empezó a mejorar aquella primavera. El sol y el aire libre iban dado color a su blanca piel. En verano, medio desnudos, corríamos entre las parras, el huerto y los caminos.
A unos minutos de la viña, cerca del barranco, pasaba la vía del tren. Desde lejos lo sentimos silbar y veíamos la locomotora echando un humo tan negro como el carbón que quemaba, como arrastraba los vagones de madera. Muchos días nos acercábamos a verlo pasar.
Nunca olvidé aquel día.
Como tantos otros, nuestros padres se fueron temprano.
Cuando desperté el sol estaba muy alto.
En la calle lloraba Julia.
Salí corriendo para ver qué pasaba:
- ¡Elia no estaba! Luna, tampoco.
La buscamos por el huerto, por el viñedo, por el camino que llevaba al manantial. Gritábamos con todas nuestras fuerzas su nombre sin obtener respuesta. Yo sentía una gran angustia y contenía las ganas de llorar. Tenía que ser fuerte, ¡era el hombre de la casa! Un hombre de ocho años responsable de una niña de seis y otra de cuatro que ¡se me había perdido!
Julia tuvo una idea:
-¿Y si vamos hasta el campo de garbanzos?
- Está muy lejos- dije yo.
 Corrimos tan rápido como podíamos y llamando a gritos ¡Eliaaaa!
Era mediodía y el sol apretaba rabiosamente. Por fin, a nuestro encuentro, vino corriendo Luna que nos llevó hasta donde, cansada y asustada, estaba Elia. Nos abrazamos todos llorando. Luna, dando saltos de alegría, jugaba a nuestro alrededor. Nunca supieron nuestros padres lo que pasó aquel día.



A mediados del otoño nos volvimos al pueblo con una Elia fuerte y saludable.
Pasaron algunos años.
El abuelo marchó.
Mi madre encontró trabajo en una fábrica cerca de la ciudad.
Al salir de la escuela jugábamos por las calles sin peligro.
Por aquellos tiempos llegaron dos hermanos más.
Unas buenas vecinas cuidaban de los pequeños y de nosotros cuando salíamos de la escuela
Por mucho que trabajaran nuestros padres el dinero no llegaba a final de mes. Así que a las chicas se las llevaron lejos de casa para que pudieran estudiar y aligerar las cargas familiares. Yo empecé a trabajar.
Pasaron algunos años.
Cuando Julia y Elia volvieron a casa todo fue diferente. Todos éramos mayores. Las chicas encontraron trabajo en la ciudad. Todos tomamos nuestros caminos. A unos les fueron mejor las cosas que a otros. Aunque no nos veíamos mucho, cuando uno necesitaba algo allí estábamos todos.
Primero marcharon mis padres…
                                     
Después yo.
En mis tiempos la gente se ayudaban unos a otros, podías confiar en los vecinos, las puertas de las casa estaban abiertas para quien quisiera pasar.
Antes de subir a mi estrella, el mundo empezó cambiar, el odio y la envidia entro en el corazón de los humanos.
Desde aquí arriba he visto cómo se destruyen pueblos y selvas. Ensucian ríos y mares. Ahora ya es tarde para volver atrás y salvar la tierra. ¿De qué ha servido tanta codicia y maldad si todos han de marchar y nada se podrán llevar?
Humanos, aprended del pasado. Si lográis sobrevivir no cometáis los mismos errores.
Fin

Amigas, os dejo un relato más, deseo que os gusté un poquito. Gracias por pasaros por aquí y por vuestras palabras de ánimo. Por vosotras me esfuerzo  a seguir con este blog-Hasta pronto.
reser





sábado, 8 de marzo de 2014

TRABAJO DE CAMPO


Dª Concha es maestra de uno de los colegios del pueblo. Sus alumnos tienen 11 años, están en 6ª de primaría.
Tiene una manera muy particular de dar las clases. En ciertas materias lleva a los niños fuera de las aulas. Los chicos y chicas disfrutan aprendiendo con ella.
-Mañana ya sabéis que vamos hacer un trabajo de campo. Para eso, iremos a la montaña a buscar fósiles. En nuestro entorno se encuentran gran variedad de ellos. Ya sabéis que tenéis que venir desayunados, traeros una botella de agua. Saldremos andando desde la escuela. Sed puntuales.
A las nueve en punto todos los niños estaban ya en clase ilusionados por empezar la excursión. La maestra llama la atención de los alumnos:


-Escuchad, este señor nos hará de guía, es aficionado a los fósiles y tiene una gran colección. Se llama Amadeo y nos hablará del pasado de nuestro territorio. ¿Estamos todos? Pues ¡en marcha!

Caminan por la orilla del río contentos. Después de atravesar el puente que les lleva al otro lado, cogen un camino entre campos sembrados de cereales que les llevará a la montaña de roca, arbustos y pinos.
 Antes que empiece su explicación, Amadeo reparte entre los chiquillos fotos de los fósiles de su colección: 

cangrejos grandes y pequeños, caracolas, conchas, estrellas de mar, etc. Todos los miran con asombro 
¿Cómo es posible que en la sierra de su pueblo se encuentren fósiles marinos?
Amadeo empieza hablar:
-Hace 50 millones de años, todo este gran valle que veis a vuestros pies,

 que es la cuenca de Odena, más la plana de Lleida hasta Montserrat, fue inundado por el mar Cantábrico al chocar las placas tectónicas. De él fueron llegando grandes animales marinos e infinidad de crustáceos.
Con el paso de los años y los movimientos propios de aquella era,la tierra se iba transformando. El mar fue cerrándose dejando paso a un caudaloso río que bajaba de las montañas que se iban formando e iban depositando, tierra adentro, sedimentos de arenas y yeso. Más tarde, las aguas dejaron de entrar quedando un gran lago interior de agua salada. Poco a poco, con el transcurso de cientos de años, se fue evaporando esta agua, dando lugar a montañas y tierras llanas compuestas por rocas, tierra de arcilla, yeso y sal, configurando el paisaje algo parecido al actual, con las montañas de Montserrat al norte. Las grandes rocas en forma de puntas de esta montaña, no eran todavía, como son actualmente. Pero de eso ya hablaremos otro día. Los mamíferos grandes que habitaban este mar se descompusieron, pero los crustáceos, quedaron salificados, por esto son tan abundantes en esta cadena montañosa.
-Y ahora, jovencitos, ha llegado el momento de mirar al suelo y las rocas atentamente. ¡A ver que encontramos!

Todos habían escuchado con interés las explicaciones del sr Amadeo.
La maestra les señala el perímetro de la montaña donde deberán buscar. No pueden alejarse más allá del terreno marcado. Excitados corren, deseando ser los primeros en encontrar algún fósil.
-Eh!, mirad eso, tiene un forma rara, parece un caracol incrustado en la piedra.
Todos, chillando y curiosos, van a ver el hallazgo.
Amadeo saca el pequeño pico que siempre lleva consigo y con gran habilidad rompe la piedra para llevarse aquel trozo donde aparece el caracol. Y así, encontrando pequeños fragmentos de conchas y caracolas pasaron las horas sin darse cuenta. Tenían que volver al pueblo. La clase había acabado.
-Bueno, chicos, espero que os quede claro la formación de nuestro entorno. Ya sabéis que mañana deberéis traer hecha la redacción de este trabajo. 



El sr Amadeo limpiará las piedras que llevamos y las traerá para exponerlas en clase. 
De vuelta a casa, los chicos y chicas van cansados pero alegres. Ha sido una excursión muy provechosa y divertida.
Ha pasado un mes, a los alumnos se les hace el tiempo interminable. Esperan que Amadeo llegue con los fósiles limpios. Por fin lo ven aparecer sonriente (el hombre siempre tiene la sonrisa en la cara). Lo rodean. Cuando vacía el contenido de la caja en la mesa, un ohhh sale de sus bocas. ¡Qué maravilla! Aquellos trozos de piedra en los que solo se distinguían unas siluetas, ahora eran conchas, caracolas, etc. De la estrellita de mar solo estaba la mitad. Sería un orgullo para ellos exponer en su clase el fruto de su trabajo de campo.

¡Lo habían pasado tan bien aquella mañana! Habían aprendido tantas cosas que estaban deseosos de saber más de la formación de la tierra y sus continentes, de sus mares…
La maestra les había prometido que otro día estudiarían la formación de la montaña mágica de Montserrat, sus grutas y misterios. ¡Como esperaban este día!


Fin

Vuelvo con un cuento más. No quisiera aburriros.
Os doy las gracias por vuestra paciencia y por estar siempre conmigo.


reser