sábado, 8 de marzo de 2014

TRABAJO DE CAMPO


Dª Concha es maestra de uno de los colegios del pueblo. Sus alumnos tienen 11 años, están en 6ª de primaría.
Tiene una manera muy particular de dar las clases. En ciertas materias lleva a los niños fuera de las aulas. Los chicos y chicas disfrutan aprendiendo con ella.
-Mañana ya sabéis que vamos hacer un trabajo de campo. Para eso, iremos a la montaña a buscar fósiles. En nuestro entorno se encuentran gran variedad de ellos. Ya sabéis que tenéis que venir desayunados, traeros una botella de agua. Saldremos andando desde la escuela. Sed puntuales.
A las nueve en punto todos los niños estaban ya en clase ilusionados por empezar la excursión. La maestra llama la atención de los alumnos:


-Escuchad, este señor nos hará de guía, es aficionado a los fósiles y tiene una gran colección. Se llama Amadeo y nos hablará del pasado de nuestro territorio. ¿Estamos todos? Pues ¡en marcha!

Caminan por la orilla del río contentos. Después de atravesar el puente que les lleva al otro lado, cogen un camino entre campos sembrados de cereales que les llevará a la montaña de roca, arbustos y pinos.
 Antes que empiece su explicación, Amadeo reparte entre los chiquillos fotos de los fósiles de su colección: 

cangrejos grandes y pequeños, caracolas, conchas, estrellas de mar, etc. Todos los miran con asombro 
¿Cómo es posible que en la sierra de su pueblo se encuentren fósiles marinos?
Amadeo empieza hablar:
-Hace 50 millones de años, todo este gran valle que veis a vuestros pies,

 que es la cuenca de Odena, más la plana de Lleida hasta Montserrat, fue inundado por el mar Cantábrico al chocar las placas tectónicas. De él fueron llegando grandes animales marinos e infinidad de crustáceos.
Con el paso de los años y los movimientos propios de aquella era,la tierra se iba transformando. El mar fue cerrándose dejando paso a un caudaloso río que bajaba de las montañas que se iban formando e iban depositando, tierra adentro, sedimentos de arenas y yeso. Más tarde, las aguas dejaron de entrar quedando un gran lago interior de agua salada. Poco a poco, con el transcurso de cientos de años, se fue evaporando esta agua, dando lugar a montañas y tierras llanas compuestas por rocas, tierra de arcilla, yeso y sal, configurando el paisaje algo parecido al actual, con las montañas de Montserrat al norte. Las grandes rocas en forma de puntas de esta montaña, no eran todavía, como son actualmente. Pero de eso ya hablaremos otro día. Los mamíferos grandes que habitaban este mar se descompusieron, pero los crustáceos, quedaron salificados, por esto son tan abundantes en esta cadena montañosa.
-Y ahora, jovencitos, ha llegado el momento de mirar al suelo y las rocas atentamente. ¡A ver que encontramos!

Todos habían escuchado con interés las explicaciones del sr Amadeo.
La maestra les señala el perímetro de la montaña donde deberán buscar. No pueden alejarse más allá del terreno marcado. Excitados corren, deseando ser los primeros en encontrar algún fósil.
-Eh!, mirad eso, tiene un forma rara, parece un caracol incrustado en la piedra.
Todos, chillando y curiosos, van a ver el hallazgo.
Amadeo saca el pequeño pico que siempre lleva consigo y con gran habilidad rompe la piedra para llevarse aquel trozo donde aparece el caracol. Y así, encontrando pequeños fragmentos de conchas y caracolas pasaron las horas sin darse cuenta. Tenían que volver al pueblo. La clase había acabado.
-Bueno, chicos, espero que os quede claro la formación de nuestro entorno. Ya sabéis que mañana deberéis traer hecha la redacción de este trabajo. 



El sr Amadeo limpiará las piedras que llevamos y las traerá para exponerlas en clase. 
De vuelta a casa, los chicos y chicas van cansados pero alegres. Ha sido una excursión muy provechosa y divertida.
Ha pasado un mes, a los alumnos se les hace el tiempo interminable. Esperan que Amadeo llegue con los fósiles limpios. Por fin lo ven aparecer sonriente (el hombre siempre tiene la sonrisa en la cara). Lo rodean. Cuando vacía el contenido de la caja en la mesa, un ohhh sale de sus bocas. ¡Qué maravilla! Aquellos trozos de piedra en los que solo se distinguían unas siluetas, ahora eran conchas, caracolas, etc. De la estrellita de mar solo estaba la mitad. Sería un orgullo para ellos exponer en su clase el fruto de su trabajo de campo.

¡Lo habían pasado tan bien aquella mañana! Habían aprendido tantas cosas que estaban deseosos de saber más de la formación de la tierra y sus continentes, de sus mares…
La maestra les había prometido que otro día estudiarían la formación de la montaña mágica de Montserrat, sus grutas y misterios. ¡Como esperaban este día!


Fin

Vuelvo con un cuento más. No quisiera aburriros.
Os doy las gracias por vuestra paciencia y por estar siempre conmigo.


reser

8 comentarios:

Piedad dijo...

Hola, Reser.
Muy interesante tu nuevo cuento. Una historia que tal vez podría ser verdad, según dicen. Porque si es cierto lo que se habla del orijen del nombre de Igualada... Es decir, el nombre de Igualada viene por el lago de agua helada... ¿Será por eso que en cualquier sitio se hace un pozo con agua? Tal vez.
Pero lo que sí es cierto, es que tu cuento es muy bonito.

Abrazos.

reser dijo...

Querida Piedad, el origen de relato es cierto. Lo he querido adornar con los niños y su profesora pero los fósiles de las fotos son de verdad, encontrados en la montaña de Vilanova. Me encanta leer sobre estos temas.
Un besos amiga.
Roser

rosa mis vivencias dijo...

Hola Roser.
Mientras leía tu cuento y, antes de leer el comentario de Piedad, he pensado lo mismo que ella, el cuento refleja perfectamente la historia que todos conocemos sobre nuestra ciudad, Igualada.
Sobre la profesora, decir que se nota que tiene que ser una apasionada de su trabajo, y los alumnos encantados con ella.

Ha!!!! y de pesada nada, me ha encantado tu cuento y deseando leer el próximo.

Abrazos.
Rosa.

ISABEL TEJERA CARRETERO dijo...

Hola reser

Bonita historia.

Te iba leyendo y pensaba Reser sabe de lo que va el tema y es interesante aunque lo pongas en manos de tus personajes ficticios que rayan en la realidad.

Un beso

Marta dijo...

Un cuento estupendo, yo creo que poco a poco nos vamos quedando sin esos maestros tan maravillosos como el de tu cuento.
Besitos guapa

loli dijo...

Antes de leer los comentarios me estaba creyendo el cuento ya que las minas de sal que están por esa zona se formaron porque hace siglos ahí había agua salada, o sea, mar.
Y yo me pregunto ¿qué será de nuestro planeta dentro de unos millones de años? No viviremos para verlo, pero quizás alguna abuela como tu cuente a sus nietos lo mal que hemos tratado a nuestro entorno.
Un abrazo. Loli

Conchi dijo...

¡Muy bonito tu cuento, Roser!
Y ya sabes que maestras y maestros podemos ser todos, si se trata de enseñar o de ayudar a descubrir lo que nos rodea y a estudiar nuestro entorno.
También por aquí, por Córdoba, se han encontrado fósiles en cerros y en mitad del campo, lo que indica que tambiél el mar cubrió esta zona.

¿Qué pasará en el futuro? Casi mejor no imaginarlo.

Un abrazo grande
Conchi

reser dijo...

Gracias a todas, amigas, por vuestros comentarios.
Verdaderamente no sé que sera de nuestro planeta si lo seguimos maltratando. Ha costado millones de años en formarse y en pocos cientos, si no se pone remedio,lo destruiremos. ¿Sobregiran nuestros descendientes?
Abrazos.
Roser