lunes, 10 de febrero de 2014

NOCHE DE NIEBLA

Hola amigas, mis niños ya se han hecho mayores. Ya no quieren escuchar cuentos, pero yo me resisto a dejar de contarlos.
Este es el último que he escrito. Haber que os parece.

Como cada mañana,  Bea, Lina y María se encuentran en la entrada de la escuela. Las tres tienen 8 años, van  a la misma clase y son grandes amigas. En el patio siempre juegan juntas, aunque participan también en los juegos colectivos con los demás niños y las demás niñas de su curso.
El sábado es el cumpleaños de Lina. Como cada año las invita a la fiesta en el jardín de su casa y se quedan a dormir con ella. Las chicas están excitadas esperando ese día.  Le llevarán un bonito regalo.
Por fin llega el sábado. María, le entrega un libro que explica cómo sobrevivir en el bosque y Bea, un juego de magia.
¡A Lina le encantan estos juegos!
Las tres niñas pasan una tarde estupenda corriendo y saltando con tantos amigos y amigas.
Acabó la fiesta. Por la noche, después de cenar, contentas y cansadas, se retiran al dormitorio de Lina con el libro y el juego de magia para verlos más detenidamente.
Al abrir el juego se dan cuenta que la caja está dividida en varios departamentos con una cajita en cada uno y con una especie de manivela. Les llama la atención uno de los departamentos que pone  “noche de niebla”. Cogieron la cajita y le dieron a la manivela…
De pronto, empezó a envolverles una niebla que a medida que pasaba el rato era más espesa. Las tres niñas empezaron a sentir miedo. María apretaba el libro contra el pecho y Lina la cajita que había cogido del juego de magia. Tenían la sensación que ya no estaban en la casa. Entre la niebla les pareció ver de pronto la silueta de unos árboles muy altos. ¡Ahora sí que las paralizaba el terror! ¿Qué pasaba? ¿Dónde estaban? María tuvo una idea:
-Miremos el libro—dijo-, tal vez nos dé ideas para salir de la niebla.
Sentadas en el suelo, a pesar de la poca luz, fueron pasando las páginas para ver si encontraban alguna salida.
-Mira, mira, aquí habla de cómo salir. Si tuviéramos una brújula nos sería más fácil.
-Espera -dijo Bea-, a ver qué hay en la cajita.
Lina abre la caja y… ¡sí! Allí hay un aparato que parece…
-¡Una brújula! Pero… ¿cómo funciona?  
María mira el libro, quizá explique algo.
-No sabemos dónde estamos ni dónde está la casa… Ayy, se siente ruido por allá.
Las tres corren a escodarse detrás de un árbol, abrazadas. ¡Están temblando!
Delante de ellas hay un animal parecido a un canguro pero más grande. Las mira:
-Hola ¿Quiénes sois? ¿Os habéis perdido en la niebla?
Las niñas, aterradas, no se lo pueden creer, ¡un gran canguro que hablaaa!

Le explican la situación. El canguro mirándolas sonriente les dice:
-Mirad qué dice el libro.
Las niñas lo miran.
-Dice que te sigamos… ¿Cómo sabe …
-No hagáis tantas preguntas y venid conmigo que tendréis una sorpresa- decía el animal.
Las tres chiquillas, muertas de miedo, lo siguen.
Al poco salen de la niebla, ¡que sorpresa!
 Delante de ellas se extiende un verde valle con un río. 

Muchos animales juegan alegres. Al verlas, van todos a dar la bienvenida a las recién llegadas, las invitan a jugar y a bañarse en el río.





Aquí todos se divierten. Las tortugas llevan en sus caparazones a gatos, cerditos y ratas.





 ¡Qué fuertes son! Los pequeños ponis y los leoncitos también corren juntos. Todos se hacen bromas riendo felices
 ¡
Ya no tienen miedo. ¡Todo el paisaje es precioso! Están viviendo una aventura increíble. Cuando lo expliquen en casa no las van a creer.


-Venga, chicas. Buen día, hay que levantarse. ¿Cómo habéis dormido?
Las tres niñas se miran…Ohh ha sido un sueño, pero… ¿habrán soñado lo mismo las tres? Cogen el libro, lo abren… Allí estaba la aventura de aquella noche.
¡Se abrazan!  Las tres han tenido el mismo sueño. Era como si lo hubiesen vivido. Solo ellas sabrían la experiencia de que aquella noche. ¡Sería su secreto!


Fin

Gracias a todas las que pasáis por aquí sin vosotras no tendría sentido este blog.
Hasta pronto.

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