sábado, 2 de noviembre de 2013

ESCAPADA A TIURANA



Día 1 de noviembre, 10’30 de la mañana. Salimos de Vilanova en dirección a Pons. Cecilio lleva el coche, con él vamos Rosa, Carmelo y yo. Hemos decidido llegarnos hasta el nuevo pueblo de Tiurana. Esta pequeña villa fue inaugurada oficialmente en 2oo7.
Tiurana antiguo, estaba ubicado  junto a la carretera que va de Pons a Andorra, En la comarca de la Noguera, junto al rio Segre.
En 1992 se empezó a construir  el pantano de Rialb en el tramo medio  del rio. Se termino en el año 2000.  Desde el primer momento la población



 se opuso, pero, a pesar de las movilizaciones, el proyecto se llevo acabo dejando atrás 20 años de  conflictos. El pueblo, después de trasladar el cementerio, la imponente fachada de la iglesia con el campanario incluido, 




varios arcos y fachadas del siglo XII  y una fuente de origen árabe, piedra a piedra, se re-ubico en lo alto de una montaña, y Tiurana viejo quedo cubierto por las aguas del pantano.


 Sus gentes se trasladaron  al nuevo, aunque muchos , años antes,  ya habían marchado a otros pueblos más grandes y tenían la vida organizada.
Este pueblito, Tiurana, esta a una hora más o menos de donde vivimos, pero mi marido y yo no lo conocíamos. Rosa siempre me hablaba de lo bonito que era, así que los cuatro cogimos carretera y manta y allí nos dirigimos.
El municipio se construyo junto a una ermita. El cementerio esta junto a ella. Al ser Día de todos los Santos, había muchísima gente de fuera, que tienen a sus familiares allí, y también como nosotros, turistas.
De verdad que es bonito. Tiene unas vistas esplendidas sobre las aguas del 

embalse, montañas  y campos al rededor. Sus casas están edificadas de piedra y muchas recuerdan las antiguas. 

                             


Del pueblo viejo, como he relatado, se trasladaron piedra a piedra algunas edificaciones y ornamentos entre ellas, la fuente de varios caños de agua que para activarla se le debe dar a una rueda  de origen árabe. ¡preciosa!.




En  una zona de pinos, al aire libre, hay un museo de oficios del campo. Están representados con sus maquinarias antiguas y herramientas.
Hemos quedado encantados, sobretodo mi marido, (que es más del campo que un arado)  nos explicaba para que

                      

trabajos se hacían servir ya que de pequeño los había visto utilizar.  






Después subimos al campanario de la antigua iglesia, por una estrecha escalera de caracol.  ¡Valió la pena! El paisaje   ¡precioso! 












En el Bar restaurante hay exposición de fotos antiguas donde se ven las  pintadas de protesta en los muros y en las puertas de aquellos tiempos en que se les expropiaban las casas y terrenos.
Después de pasear por sus dos calles (porque solo hay dos) hacernos fotos en















 los miradores y fuentes (Que a Rosa se le da muy bien) nos dirigimos a comer a otro pequeño pueblo Gresn, en un restaurante rustico precioso. Visitamos también unas piscinas naturales, donde entra el agua del río y sale  para incorporase de nuevo a él.  Fuera de temporada estaban vacías ya que hace frío. En verano se llena de gente como si fuese una playa ya que hay un entorno plano para comer, tomar el sol y donde los niños se lo pasan fenomenal.





 Volvimos a casa contentos, así se acabó nuestra excursión turística. El sol nos acompañó. Pasamos un día precioso en compañía de nuestros amigos Rosa y Cecilio que fueron unos cicerones esplendidos.

 ¡Muchas gracias AMIGOS!