Te sentí llegar… Contenta salí a recibirte. Al verte, mi corazón se
estremeció… Llegabas de la mano de tu hija, poco a poco, midiendo tus pasos, encorvada... pequeñita...
Hacia meses que no te veía. El frío del invierno se quedó contigo…
Veinte años hace que nos conocimos. Eras una mujer bajita, delgada,
parecías muy frágil, pero no era así. Eras fuerte, trabajadora, incansable.
Tenias un huerto que en toda la urbanización no había otro igual. Contagiabas a
las plantas y a los árboles tu energía. Así os conocimos a toda la familia y nació una gran amistad.
En las tardes de verano sentadas en el banco debajo de tu avellano, me
contabas y enseñabas cosas. ¿Te acuerdas? Recetas de la cocina de tu tierra,
Galicia, que tanto quieres. Con Dolores, tu hermana, me enseñasteis puntos para
hacer los jersey para mis nietos que llegaron más tarde. Me contabas cuando con
16 años llegaste a Barcelona con varios
hermanos buscando un porvenir mejor. Formaste una familia con Alejandro.
Vinieron cuatro hijos. Me contabas las dificultades de aquellos años, también
los buenos tiempos y como comprasteis “el terreno” como tu lo llamas, para
salir y desconectar de la ciudad. La casa es pequeña, pero en ella cabe todo el que llega.
Siempre tienes palabras cariñosas para mis hijos y nietos. Eres toda bondad
y generosidad.
En los últimos meses, parece que los años te hayan vencido. Estas cansada y habéis decidido, con pena,
vender el terreno, sois mayores y el camino se os hace largo.
El sábado, habéis venido toda la familia a celebrar el cumpleaños de Rosa.
Nos invitasteis a pastel y a cava, brindamos por la salud de todos.
De nuevo,
tu y yo, sentadas a la sombra del avellano, me contabas lo feliz que habías
sido en este lugar. Mirabas con tristeza
el huerto sin plantas… Solo los rosales te daban la bienvenida con sus flores…
Tu los mirabas agradecía. Te prometí que los cuidaría…Y ¡lo haré ! Quiero que cuando vengas las rosas te hagan sonreír como en otros tiempos.
A la tarde te vi con pena marchar y deseando, querida amiga, que pronto nos
volvamos a ver.
Obdulia, los años vividos contigo jamás los podre olvidar.
Roser.
7 comentarios:
Roser, muy emotiva la carta para Obdulia, en muchas ocasiones los vecinos se convierten en verdaderos amigos, amigos de los que te dejan huella, que confías plenamente en ellos y que a la vez no olvidaras nunca, porque nunca te han fallado.
Amiga una amistad así es para toda la vida. Sus rosales estoy convencida que brotaran cada año con más fuerza, de seo ya te cuidaras tú, seguro que así sera, porque tú, también eres una buena persona y una buena amiga.
Una abraçada.
Rosa.
Roser: estoy entrando poco al blog por dificultades con internet desde el lugar en el q estoy, hoy casualmente, entré y funcionó y me encontré con esta carta tan preciosa que escribes a tu amiga Obdulia. Enhorabuena por haber tenido una amiga así . Un beso muy fuerte
Roser, me ha emocionado la carta que escribiste a tu vecina y amiga. Te comprendo y solo te puedo decir que, al menos tuviste la suerte de conocerla y de compartir con ella muchas cosas. Eso no os lo quitará nadie. Nada es eterno, ya lo sabes, solo el tiempo que vivamos con amor.
Te mando un abrazo grande.
Conchi
(¿Cómo llevas lo del hierro?)
Qué emocionante!!Hay personas que dejan huella en nuestras vidas,es una suerte encontrarse con ellas tú la has tenido con Obdulia,cuidala!
Un abrazo fuerte
Bss
Hola Roser
Nos hacemos mayores y las fuerzas empiezan a dejarnos, leyendo tu carta a Obdulia, en algún momento me has hecho retroceder en el tiempo...
Los jardines o los terrenos necesitan cuidados como muchas cosas en la vida si queremos que tiren adelante.
Un beso
HOLA .HOY PASABA POR AQUÍ Y VI LA PUERTA ENTRE ABIERTA ,ME ASOME MUY DESPACITO .Y ME ENCONTRÉ CON ESTA BONITA CARTA ,DEDICADA A TU QUERIDA AMIGA ,HAY AMISTADES QUE DEJA HUELLAS ,UN BESO MUY GRANDE ,
PILI
BUENOS DÍAS ,
ROSER ,HACE DÍAS QUE NO SE NADA DE TI ESPERO QUE ESTE BIEN.ME VOY A TARRAGONA ,ESTARE UN MES SIN ORDENADOR ,UN BESO ,PILI
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