lunes, 31 de mayo de 2010

A FALTA DE PAN......IMAGINACION



Si existe una imaginación desbordante ante las adversidades, una rebeldía ante la miseria, fue la del gran cocinero Ignacio Doménech, que llegó a encontrar la fórmula para hacer una tortilla de patatas sin huevo y sin papas, algo digno del mejor laboratorio del mundo, aunque también es cierto que hace años una muy famosa marca de mayonesa española, en una inspección de sanidad, se le descubrió que hacía este componente sin huevo, es más, no encontraron en toda su fábrica ni uno, por lo que fue sancionada.
La composición del 'no-huevo' para la tortilla de Ignacio Doménech es toda una obra de arte de la gastronomía y que hacía frotando un ajo en el fondo de un plato sopero, al que añadía tres o cuatro gotas de aceite, sal, cuatro cucharadas soperas de harina, una cucharadita de bicarbonato, un poco de pimienta blanca en polvo, entre ocho y diez cucharadas soperas de agua. Esta pasta se batía hasta que quedaba sin grumos, se dejaba reposar unos diez minutos y se obtenía el equivalente a cinco huevos.
Para las patatas, otra maravilla gastronómica, tomaba la corteza gruesa de tres naranjas, rayaba toda la parte color naranja hasta que quedara sólo la blanca, después se cortaba en trocitos muy menudos y aplanados, como se hace con las patatas.
Estas cortezas de naranja las ponía a hervir durante dos o tres horas para quitarles el gusto, después las escurría bien, las sazonaba de sal y las ponía a freír como si fueran auténticas patatas, añadiéndoles un poco de cebolla.
Una vez terminada esta operación se mezclaba con el 'no-huevo' y se hacía la tortilla que daba para tres personas
Este ejemplo nos puede dar una triste idea del hambre que podía pasarse y la carencia que había de alimentos esenciales para la supervivencia entre los pobres, que eran la mayoría de los españoles, más de la mitad de ellos al menos, los derrotados. Este estado de cosas perduraron entre cinco y diez años, dependiendo del lugar, no fue algo puntual en la historia de España.
En los últimos meses de la Guerra Civil, en la zona republicana, el caos se fue apoderando del abastecimiento de los suministros, así como en los tres o cuatro años siguientes al final de la contienda, donde las mujeres hacían colas agotadoras de hasta 12 horas para conseguir un litro de leche, que sólo daban con receta médica, o lo que esa semana estaba estipulado para las cartillas de racionamiento, que no necesariamente cubría las más mínimas necesidades alimenticias del pueblo,



Importante es reseñar como el estado franquista evaluaba las necesidades alimenticias del pueblo, dependiendo del sexo y de la edad de las personas, y así encontramos que en el Boletín Oficial del Estado (desde ahora BOE), de fecha 1 de julio de 1939, la siguiente orden que me he permitido poner en forma de tabla para que se comprenda mejor:

TIPO DE INDIVIDUO
PAN CARNE PATATAS CAFÉ
Hombre adulto 400 grs. 125 grs. 50 grs. 10 grs.
Mujer adulta 320 grs. 100 grs. 40 grs. 8 grs.
Niños hasta 4 años 240 grs. 75 grs. 30 grs. 6 grs.
Ancianos más de 60 320 grs. 100 grs. 40 grs. 8 grs.


Esta exigua cantidad de alimentos era una quimera para la mayoría de la población porque, como hemos visto, no existían en el mercado, al menos al alcance de las clases menos favorecidas, ni carne, ni pan, por poner unos ejemplos.

Esto también es una de tantas cosas que estan dentro de la "memoria historica" de nuestro pais, la miseria, además de la represion, los encarcelamientos y asesinatos de la era franquista.
La memoria debe servir para que estas cosas no vuelvan a suceder jamás

6 comentarios:

rosa mis vivencias dijo...

HOLA ROSER: Fuerón tiempos muy dificiles nuestros abuelos y nuestros padres saben bién de que estás habrando,nosotros por suerte no lo hemos vivido, pero nos lo podemos imaginar,el mero hecho de hacer esa maravilla de tortilla lo dice todo;Esperemos que esos tiempos no vuelvan jamás.

Piedad dijo...

Hola, roser. fueron tiempos muy difíciles para nuestros padres y no me gustaría que los jóvenes y niños de ahora volvieran a pasar por lo mismo que ellos pasaron, pues aunque yo no lo viví, sí tengo presente los relatos de mi madre cuando contaba las penas que pasaban para poder comer y sobre todo con mis hermanos pequeños... eso es muy doloroso no tener nada de comer para darle a un niño...¡ese es el fruto que dejan las guerras! ¡Hambre y destrucción!
Saludos...

reser dijo...

Hola amigas: Dios nos escuche y estos tiempos tan terribles hayan quedado enterrados y bien enterrados para siempre y esperemos que las dificultades que nos a traido esta crisis pasen pronto.
Un abrazo para las dos.
Roser

Conchi dijo...

Roser, es bueno recordar estas cosas para valorar lo que tenemos y todos sigamos siendo positivos, pensando que las dificultades las superaremos, que no nos vamos a ver haciendo tortillas sin huevos y sin patatas.
Te mando un fuerte abrazo
Conchi

ISABEL TEJERA CARRETERO dijo...

Lo primero gracias por tu participacion en el jardin Muy interesante la elaboración de esa torilla pero y el sabor? ¿ a que sabe?
En cuanto a la cartilla de racionamineto oi hablar de ella pero no la recuerdo , supongo que era demasiada pequeña para que mis ojos se dieran cuenta de que existía, pero seguro que en mi casa la había. Ojala!! no tengamos que acudir a la guerra para posicionarnos... siempre pierde el debil

reser dijo...

Hola Conchi y Driada: Gracias por pasar por aqui, es un honor.
Driada: El sabor de la tortilla no se cual seria, pero creo que debia parecerse a la tortilla que nos deban en el colegio que de huevos llevaba poco y mucho de harina.
Como todas decimos ojala que aquellos tiempos no vuelban jamas.
Un abrazo sincero para todas
reser